Bien nos retrató Don Miguel de
Cervantes, somos más papistas que el Papa, luchamos contra molinos
de viento y contra nuestros propios intereses.
A una gran parte de los españoles,
todo lo de fuera les parece mejor; toda moda y toda costumbre que
haga olvidar las propias, la aceptamos sin más, sin pensar; ahí
tenemos a Papá Noel (el buen San Nicolás), halloween (nuestra
víspera de todos los santos), los vaqueros rotos o los llamados
“cagaos” y cualquier cosa por horrible o poco nuestra nuestra que
sea, siempre que suponga copiar a otros que tienen mucho menos
historia y menos recorrido cultural que nosotros.
Quizá, uno de los motivos de esto, es
que no conocemos bien nuestra propia cultura, nuestro propio idioma,
nuestra riqueza artística y todo nuestro patrimonio material e
inmaterial; y así, dejamos que nos vendan cualquier cosa o idea, por
ridícula que sea, a base de inundarnos diariamente con una
propaganda masiva. Eso sí que es una “comedura de coco” y no la
filosofía, nuestra literatura -mucha y buena, que la hay-, nuestras
variadas costumbres, nuestra magnífica gastronomía, nuestros ricos
y expresivos dialectos, etc.
La pantomima de los seriales
americanos (salvo pocas excepciones) están haciendo más daño de lo
que creemos, pues nos muestran un mundo que no existe ni en América
ni en ninguna otra parte, además, trastocan valores éticos
elementales: si no has tenido éxito profesional eres un fracasado,
si no tienes reconocimiento social (en la pandilla, en el colegio, en
el trabajo...) te conviertes en un marginado. Obviando así lo
realmente importante para el ser humano y llenando nuestra cabeza de
frivolidades que nos llevan a desear cosas que nos sirven para nada o
que son nocivas para nuestra salud mental y física.
Por otro lado, desde el punto de vista
de la ciencia o del arte, vemos como nos hablan de la NASA, el MIT,
de las famosas universidades americanas, inglesas o francesas. Pues
bien, en esos lugares hay muchísimos españoles trabajando. Tenemos
grandes médicos, investigadores, arquitectos, ingenieros, pintores,
publicistas, …, reconocidos mundialmente, y muchos de ellos han
estudiado aquí, en España. Y seguimos creyendo que para hacer un
buen edificio tiene que venir un arquitecto de otro país -mejor si
es de otro continente-, o que para hacer una excelente intervención
quirúrgica tenemos que ir a un hospital de Estados Unidos para ver
si nos encontramos con el doctor House.
También somos aficionados a machacarnos con temas como el imperio colonial de
hace siglos. Los ingleses, los franceses o los belgas, no tienen
estos problemas de conciencia del pasado, pues las costumbres, ideas
y cultura eran muy distintas hace siglos; y de ninguna forma, en general, puede
decirse que nos portásemos peor que ellos en nuestras colonias. O
con la inquisición española, exagerada en todo lo negativo. No
digo que no reconozcamos los errores, pero tampoco nos flagelemos públicamente por cosas que sucedieron hace cientos de años en un
entorno y cultura que apenas podemos comprender en profundidad desde
la perspectiva actual. Parece que tenemos una necesidad morbosa de
airear todo lo más negro de nuestro pasado y de nuestro presente,
buscando con lupa todo lo malo que hay y sin dar ningún
reconocimiento hacia todo lo bueno que hemos recibido y que aún
tenemos.

Pablo, se que estás hablando como Español que eres. Además, con mucho orgullo. Creo qué hay que olvidar el pasado, es cierto que no reconocen los grandes literatos, artistas músicos, etc, y siempre miran hacia otros países, eso lo sé, pues es una herencia que también a nosotros nos dejaron. A diferencia de los Argentinos, donde la mayoría de los que llegaron al país eran Italianos. Y Che, son lo mejor, viste? Lo mejor, es reconocer lo bueno que tienen, pero no digas nada hacia atrás....................pues😱😧😜😣
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